Criticas y comentarios
Lázara me dijo: si usted quiere llegar a la exposición acérquese al Parque Central. El pueblo está de fiesta con las Patronales de Nuestra Señora. Llegué, era demasiado el blanco que colgaba de los árboles. No, no eran palomas sino dibujos a tinta y combinaciones de colores extraños, hermosamente impresionantes. Eran cientos de hojas de papel blanco 8.5 x 11. No, no eran palomas, era la fiesta de todos los colores, una primera exposición colgada al aire por el mismo GUADALUPE. Que hermosas manchas, combinaciones perfectas que llamaron la atención de los conocedores. Y en aquella bandada blanca ya estaba lo conceptual y la naturaleza de un Octubre local. Me acerqué al pintor. Yo deseaba una rama de aquellos papeles que se mecían al aire. Esa mañana, del mismo Octubre, comenzó sin temor a desbrozarse el camino por donde pasaría, al paso, pero seguro, hasta llegar a pintor galardonado. Este mismo GUADALUPE.
Aida Cartagena Portalatin(Escritora y Poeta) - 26 de Septiembre de 1985
Una vez más el Museo del Hombre Dominicano logra realizar una magnífica exposición, compuesta por unas cuarenta obras pictóricas de uno de nuestros más reconocidos y consagrados artistas del pincel, el cual ha venido cosechando triunfos dentro y fuera del país.
Dr. Fernando Morbán Laucer (Director MHD) - 5 de abril del 1989
Antonio Guadalupe, taino contemporáneo de Santo Domingo, ha logrado pasar por el largo aprendizaje académico y la búsqueda de unos mundos propios hasta lograr, de manera creciente, definir una corriente creadora que le lleva a transformar aspectos, episodios y manifestaciones de la realidad social y mitológica, presente y del pasado, en sujetos nuevos al impulso de su talento, de su dedicación y de su esfuerzo. Guadalupe no tiene pintura fácil ni complaciente, ni fruto de la holgazanería, cada obra es o un sencillo y poco pretencioso experimento o un parto con todas las ley, con bien maridaje de temas, tratamiento y formato, así como por una maduración que no deja lugar a detalles descuidados o intrascendentes. En tal sentido con creaciones originales y recreaciones también originales, Guadalupe se sitúa entre los artistas que tienen un don, que le viene “dado”, y un oficio que se tiene ganado por su entrenamiento, por la investigación y por la crítica de sus propias posibilidades y realizaciones. Las pinturas de Guadalupe, la mayoría de ellas, tienen ese algo extra supra material e hiper-optico que permite calificarlas de obras de creación, de recreación original y autentica, porque agrega valores sensiblemente propios, relevantes y asombrosos.
Lic. Frank Marino Hernández (Pte. Patronato Galeria de Arte Moderno)- 5 de abril del 1989
Con admiración y sorpresa nos acercamos al mundo pictórico de Antonio Guadalupe, mundo lleno de sonidos de ancestro negreo, de fetiches y brujerías, de extrañas formas y colores, de dioses y diablos de la selva, construidos y amordazos por la fuerza de su creador; un mundo de sorpresas para un hombre como nosotros, nacidos en la alta montaña. Grandes espacios que nos recuerdan el mar, sin estar presente, donde las figuras saltan como peces luminosos o se hunden en una selva submarina. El Caribe de mar caliente e islas angustiadas por tormentas y tifones, son el trasfondo vivo de estas pinturas.
Oswaldo Guayasamín - Mayo del 1988
Cuando vemos el expresionismo tan genuino y universal de Antonio Guadalupe –Actualmente, lo repetimos, en una etapa muy fasta-, no vacilamos en juzgar que supera a muchos de los “internacionales” de esta tendencia, sencillamente alineados sobre un moda hueca. Guadalupe tiene fuerza y rabia en el dibujo, se sirve de Lam y su barroquismo geométrico y selvático, para producir un lenguaje completamente personal. Su mezcla de bestiario, mitos y magia consigue la aparición de lo invisible (como la hubiera dicho García Ponce).
Marianne Tolentino (Listín Diario) - Noviembre del 1987
La técnica mixta sobre tela o papel: incluso sobre locetilla, nos dicen que el dibujo de Guadalupe, siempre figurativo, se ha hecho más negro, preciso y dramático; que su color, definitivamente brillante, ahora se aplica en toques efectistas que llena solo algunas partes de sus superficies. Mamey, morado, verde, azul, rosa, rojo… armonizan en un trabajo donde la dinámica compositiva resulta ser expresionista, por el desplazamiento de las figuras en equilibrio. Su interesante manejo del espacio nos hace recordar esa disposición aérea de las pinturas de las cuevas, pero que Guadalupe aprieta en una esquematización impactante, a veces totécnica. Unidad de técnica y factura califican esta exposición como madura, y nos dicen que el artista, al igual que otros creadores centroamericanos parte del estudio de las raíces indígenas; aunque en nuestro caso, estas solo hayan permanecido a través del muestreo de los objetos que utilizan nuestros precedentes.
Jeannette Miller (Periódico Hoy) - 15 de octubre 1985
Del impresionismo, del expresionismo, del cubismo, que fue otra fuerte liberadora del arte, del romanticismo y el abstraccionismo figurado parte la pintura de Antonio Guadalupe consciente o inconsciente. Pero la importancia de Guadalupe, es que va en camino de romper con la convención artística siempre sumándose a la herencia artística. Esto significa que Guadalupe, marcha al camino del aporte a la herencia artística. Asimila y suma, pero también libera al arte.
Oscar Gil Díaz (Periódico El Sol) - Febrero 1984
Un trabajo como es Alimentación Dominicana (mención de honor, concurso la FAO), guardó relación en el conjunto con otro cuadro de gran formato. En ambos trabajos demuestra Guadalupe su capacidad para el cultivo de la pintura mural. Podemos sustentar que este pintor no solo dejo la constancia de un fortificado trabajo, sino además de unos manejos cognoscitivos de los medios pictóricos, aparte de una definición de su estilo, no fortuito.
Danilo de los Santos (Periódico Hoy) - Enero 1983
Es Cristo en tierra dominicana, el de Guadalupe. El Cristo tosco dibujado en madera, garabateado en piedras, rocas y árboles el inscrito a pulso de instrumento en una cruz que se levanta en las procesiones, el Cristo dibujado por manos apresuradas o por manos que la única intención que la impulsa es la de recrear la imagen de su Dios para llevarla como protección y resguardo o porque es necesario poseerla. El Cristo estrujado, levantado por impulso del ocre, del rojo accidentado en sí mismo, el verde serio, el mohoso azul… El Cristo que convocan los gruesos colores, los impulsos de la espátula, los gestos sinuosos del pincel…
José Enrique Garcia(Escritor Dominicano) - Abril 2007
Antonio Guadalupe recrea esta muestra en un mundo donde los pecados y los propios sanadores de los mismos se confunden, creando entonces la duda. Técnica mixta, acrílico sobre lienzo, al artista juega con el pincel, las luces y los colores; firme y vigorosa es su factura. Guadalupe demuestra una vez más su gran dominio pictórico en esta exposición de pequeños formatos, demostrando a la vez su gran originalidad.
José Saldaña (Miembro de A.I.C.A) - 7 de Abril del 2005